coronavirus

Las pandemias causan pánico y este sentimiento de peligro inminente puede ser más contagioso que los propios virus.

PC Doherty, Premio Nobel de Medicina

Retomamos la información iniciada en el blog anterior donde finalizábamos argumentando que ocurre cuando el SARS-CoV-2 infecta a una célula sana.

Las proteínas de la superficie del virus son las que van a permitir la unión entre virus y célula mediante unos receptores llamados ACE2 que se encuentran en muchas células humanas, fundamentalmente las del aparato respiratorio, pero también en el intestino, hígado y otros órganos, pero en una menor concentración. Esta unión, en definitiva, permite que el vibrión penetre en la célula y descargue su material genético en las misma y así se puede reproducir y liberar nuevos virus. A pesar de que un primer estudio realizado entre pacientes chinos (Lancet Respir Med 2020 March 11 Epub ahead of print) mostraba que una mayor concentración de este tipo de receptores podía estar asociado a un peor pronostico un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard (March 30, 2020 DOI: 10.1056/NEJMsr2005760) no confirman estos hallazgos.

¿Cuál es el reservorio de esta familia de virus?

Según los estudios realizados tras el brote de SARS en el año 2002 se observó que estos virus son epidémicos entre determinadas familias de murciélagos a partir de dónde se infectaron una familia de civetas y a través de ellas, se contagiaron los humanos mediante la presencia de estos animales en mercados destinados a la alimentación.  En el caso del MERS-Cov, otra familia de coronavirus que provocó casos a partir del año 2012 en Arabia Saudí, el reservorio eran los dromedarios y estos lo transmitieron a los humanos posiblemente mediante el consumo de su leche. En este momento se desconoce cuál es el reservorio para el SAR-CoV-2 pero lo más probable es que sean los murciélagos los portadores, pero a día de hoy no se ha podido identificar el intermediario entre ellos y la infección en humanos.

Cómo se trasmite

Dos vías, una directa mediante las gotitas (las llamadas gotitas de Flügge) generadas al hablar, toser y estornudar y de una forma indirecta, por contacto con objetos o superficies contaminadas a partir de nuestras manos. Es importante afirmar que no podemos contagiarnos a través de la piel intacta y son nuestras mismas manos contaminadas las que permiten el contacto con las mucosas con el virus al tocarnos o al comer si no nos hemos lavado las manos adecuadamente.

Una reciente investigación (NEJM March 17, 2020DOI: 10.1056/NEJMc2004973) ha comprobado la supervivencia del virus en distintas superficies (ver gráfico).

grafico coronavirus

Como vemos, el promedio de tiempo en que el virus fue viable en los aerosoles en suspensión en el aire fue de 3 horas en comparación a los dos días en las superficies de plástico y los tres, en superficies de acero. Esto reafirma la gran importancia de: limpiar bien las superficies y el lavado de manos repetido con el fin de no contagiarnos a partir de superficies y objetos contaminados.

¿Cuándo soy inmune si me he infectado?

Cuando nos ponemos en contacto, ya sea de forma natural o artificial (vacuna), con determinados virus o bacterias nuestro sistema inmunitario responde – entre otras formas- creando anticuerpos (Ac) específicos de respuesta a estas infecciones (inmunoglobulinas). Estos anticuerpos nos van a proteger frente a posteriores contactos con el germen: es lo que en epidemiología llamamos sujetos susceptibles (pueden padecer la infección porqué no tienen anticuerpos frente a la misma) o sujetos inmunes (tienen protección). Cuantos más inmunes tenemos más podemos ralentizar la progresión de la infección (lo que llamamos inmunidad de grupo). Según los primeros estudios parece que los primeros Ac frente al SARS-CoV-2 pueden aparecer rápidamente tras 5-6 días después de la aparición de los primeros síntomas y casi un 50 % de los infectados, tenían estos Ac dentro de la primera semana de infección. Ahora bien, lo que no se ha establecido todavía es la duración de esta protección, ni si realmente son protectores estos Ac ni a qué niveles lo son, así como si es posible la reinfección si la cepa del virus es la misma y no ha mutado.

En la próxima entrega hablaremos de los síntomas y el porqué unos pacientes presentan síntomas y evolución más grave que otros.

1. PC Doherty. Pandemics. Oxford University Press,2013